Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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ESTRATEGIA TERRITORIAL DE NAVARRA Y TIERRA ESTELLA

No pongo en duda la voluntad e intenciones que sobre el proyecto de Estrategia Territorial de Navarra (ETN) expone el Sr. Zarraluqui, Director General de Ordenación del Territorio y Vivienda, en su comentario a mis colaboraciones. Mas bien al contrario, su correcto artículo, y el hecho mismo de contestarme en esos términos, lo avala. Tampoco pongo en duda que esa misma voluntad e intenciones animen el trabajo de numerosos funcionarios, técnicos y políticos. Pero en vista del discurrir de estas últimas décadas, y puesto que los ayuntamientos de Tierra Estella parecen incapaces de defender el interés de su territorio, es necesario salir a la arena en defensa de la comarca aún corriendo el riesgo de que el futuro pueda confirmar (es lo que deseo) que la alarma estaba infundada.

Ignoro cómo ha surgido la idea de la ETN y, por tanto, desconozco si en su concepción se ha buscado sentar las bases de "una Navarra equilibrada, sostenible y socialmente cohesionada", o, por el contrario, justificar y remachar las líneas de desarrollo que se han venido aplicando en estas últimas décadas, y así pasar de un solo centro (Pamplona) a dos centros asimétricos (Pamplona y Tudela), con olvido de los otros, llamémosles centros, que antaño configuraban Navarra.

Sea cual sea la intención original, la Administración debe comprender que el recelo que yo expreso -compartido por muchos ciudadanos- está plenamente justificado. A finales de los años 70 la Diputación Foral de Navarra elaboró un "Estudio de Prospectiva Navarra. Año 2000", en cuya Presentación Jaime Ignacio del Burgo, Presidente de la DFN, decía que "el desarrollo debe de ser armónico entre todas las comarcas de Navarra (y) debe evitarse el crecimiento desmesurado de Pamplona, sobre todo desde el punto de vista industrial". Hoy, rebasado el año 2000, podemos comprobar que esos buenos propósitos se quedaron, en lo que respecta a Tierra Estella, en buenas intenciones. Y así, cuando en el año 1999 se aprobó el plan Tecnológico de Navarra, las siete sedes de los institutos, centros experimentales, centros tecnológicos, centros de innovación, etc., se repartieron entre Pamplona y Tudela. En estos momentos, siguiendo quizá esa pauta, a nadie escapa que la ribera tudelana se quiere convertir en un polo de atracción turística bien dotado, con varios campos de golf, un parque temático, y lo que vaya llegando, así como en un importante centro educativo, industrial, comercial, etc., mientras que a Tierra Estella se le deja cociendo en su propia salsa, con la simple ayuda de buenas palabras y algún analgésico que le hagan asumible su actual estancamiento y futura decadencia, a medio camino de una Pamplona y un Logroño que tirarán de ella hasta vanpirizarla. Y hasta el Camino de Santiago, origen de la ciudad, se pretende desviar mediante una variante, por mor de algún fundamentalismo histórico o de alguna idea estúpida surgida en algún despacho apartado de la realidad.

Para hacer los repartos señalados, no se ha esperado, como hubiera sido lógico, a que la ETN establezca lo que para Navarra se quiere, por lo que la misma corre el peligro de quedar, respecto a comarcas como la estellesa, en humo de pajas. Tampoco se esperará a la ETN, seguramente, para dividir el campus de la UPNA en beneficio exclusivo de Tudela, aunque también cabe la posibilidad de que se utilice el documento para dirimir la pugna que sobre el tema mantiene el PSN con el Gobierno.

Nunca he pretendido ocultar que a lo largo de Navarra existen otras comarcas desfavorecidas (para las que reclamo parecida atención), aparentemente más que la estellesa, Pero si consideramos Tierra Estella sin la aportación de la ciudad del Ega, no creo que se pueda encontrar en toda la navarra atlántica y pirenaica una zona tan extensa y a la vez tan apagada y con tan poco tono, y es cuestión de muy pocos años que amplias zonas de nuestra comarca sean una copia de Arce y otros valles despoblados del prepirineo. Si, además, de los valores absolutos pasamos a los relativos, y consideramos potencialidad, suelo, situación geográfica y clima, veremos que el estancamiento de Tierra Estella es aún más grave e injustificado. Veamos algunos hechos puntuales: a) no se puede comprender que el Canal de Navarra sea capaz de cruzar el Ebro para regar la margen derecha de ese río, y no pueda cruzar el Arga para regar el desierto en que se está convirtiendo Tierra Estella, con el agravante -casi escarnio- de que parte del agua que se nos niega servirá para regar la hierba de los campos de golf. b) sólo desde la irresponsabilidad y la ignorancia se puede presentar el Plan de Suelo Industrial 2001-05, olvidando, a excepción de Puente la Reina, todo el territorio que media entre Pamplona y Viana. c) la autovía a Logroño es la única obra pública ejecutada, en ejecución o en proyecto para la que no había dinero, habiéndose acudido a imaginativas fórmulas de financiación privada. d) el parque temático de Arróniz murió nonato, el de Dicastillo no ha pasado de la fase de vagas promesas, mientras que para el de Arguedas llueven los millones. e) podremos visitar el museo Oteiza, el derroche y dispendio del de Los Sanfermines, el Auditorio y Palacio de Congresos, y hasta el Centro de Arte Contemporáneo, antes de que esté terminado el museo etnológico Caro Baroja. f) los parques naturales de Bértiz y La Bardena se están convirtiendo en locomotoras de desarrollo, mientras Urbasa-Andía lleva un caminar cansino, y, no contentos con intentar dirigir su beneficio hacia la otra zona limítrofe, mientras las cuevas de la Navarra atlántica, con Urdax a la cabeza, se integran en la oferta turística, Cristinos, Basaula y las demás cuevas de Urbasa se dejan para la práctica de la espeología pura y dura. ¿Para qué seguir con ejemplos? ¿Para qué repetir la relación de discriminación y agravios? Solamente queda advertir que si no acertamos con la ETN, para cuando dentro de 25 años se revise el documento y se valore su resultado, buena parte de Tierra Estella estará muerta, demográficamente hablando, y ya no habrá recuperación posible. Por eso debemos tener meridianamente claro que, para Tierra Estella, esta es la última oportunidad.

Es cierto que "debemos pensar (lo) qué queremos para Tierra Estella". A estas alturas ya no basta con decir que queremos igualdad de oportunidades y no ser objeto de discriminación. En el estudio sobre la población Navarra publicado por Daniel Nagore el 1932, el Distrito de Pamplona tenía 106.152 habitantes, el de Estella 68.691 y el de Tudela 48.811. Hoy, sólo la ciudad de Tudela tiene casi tantos habitantes como toda Tierra Estella. Pero no retrocedamos tanto: cuando de Diputación Foral se pasó a Gobierno Foral, se discutía sobre si el segundo diputado correspondía a Tudela o a Estella. Y según señala UGT en su "cuaderno comarcal" referido a la zona de Estella, desde 1950 hemos transferido a Pamplona quince mil habitantes, con el consiguiente "vaciamiento de la casi totalidad de los municipios", que ahora ofrecen una estabilidad engañosa, preludio de su próxima desaparición como núcleos vivos. Y esto no son apreciaciones puntuales ni subjetivas, ni consecuencia de factores inevitables, sino de la desatención que durante los últimos veinticinco años hemos venido padeciendo. Por eso, ¿es mucho pedir que a través de la ETN se establezcan las bases para que Tierra Estella recupere, respecto de la merindad de Tudela, la población relativa que tenía cuando se firmó el Amejoramiento? ¿Es posible recuperar el espíritu con que se creó el Primer Plan de Desarrollo de Navarra? ¿Es posible recuperar el empleo industrial perdido en los últimos quince o veinte años? ¿Es posible recuperar los quince mil habitantes que en beneficio de Pamplona hemos perdido? ¿Es posible evitar que diariamente más de mil vecinos se vean obligados a desplazarse a trabajar a Pamplona? ¿Es posible evitar que esos mil vecinos abandonen definitivamente su pueblo y establezcan su morada en la conurbación pamplonesa? Sí, es posible, porque puede y debe serlo.

Quien haya leído mis escritos, habrá comprobado que toda la culpa no se la echo a la Administración ni al Gobierno; también responsabilizo a la oposición, a los ayuntamientos de Tierra Estella, y, especialmente, al de la ciudad del Ega, excepción hecha de algún grupo minoritario, tanto del Parlamento como de los ayuntamientos. De ahí que me parezca fundamental y necesario que para la elaboración de la ETN se salga de la pautas usuales y se cuente con el ciudadano de a pié preocupado por su tierra y deseoso de aportar su grano de arena para ayudar a configurar ese "reto colectivo apasionante" cual es sentar las bases de la Navarra del siglo XXI. Tenga en cuenta la Administración que la aparente conformidad y resignación de los territorios marginados puede dar paso a lo que señalaba Antón Costas, catedrático de Política Económica de la UB (El País 10/01/02): "desde el punto de vista de los efectos políticos, el agravio es una semilla poderosa que germina lentamente y bajo tierra, pero que acaba floreciendo con fuerza disruptiva". Aún estamos a tiempo de evitar que dentro de unos años, bajo el lema de "Tierra Estella también existe", nos veamos obligados a salir a la calle. Aún estamos a tiempo de evitar que Tierra Estella quede reducida a historia, arte y paisaje.

Nota: esta colaboración, en contestación a la del Director General, se publicó en Diario de Noticias, el 11/02/02 .

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